Este es el nombre de una fiesta judía integrada bastante tardíamente que conmemora el milagro en el que la porción de aceite puro que tendría que durar un día, duró ocho después de que los romanos profanaron el templo durante la guerra entre los romanos y los jasmoneos. De esos tiempos, poco queda, pero la costumbre es prender durante ocho días una velita por día más la acumulada para conmemorar el "milagro" (en total 44 velitas en una caja para todas las noches, contando un "shamash" o vela con la que se prenden las restantes para cada día) . Por eso en las perinolas tradicionales dicen con letras en hebreo "N G H Sh" (Gran milagro hubo allá) y aquí en Israel dicen "N G H P" (Gran milagro hubo aquí). También se suelen comer cosas fritas en aceite como las sufganiot (como donas sin centro) y levavot (como tortitas de papa). Es una fiesta que en Israel tomó un sentido muy heróico pero que con el tiempo se ha ido transformando.
Junto con el programa hicimos un paseo por el barrio jerusolomitano de Najlaot para ver cómo prendían la última velita. De ahí las fotos que algunos habrán visto en facebook (http://www.facebook.com/album.php?aid=316838&id=659800529). Fue muy interesante porque es tal vez la única ocasión en el año en que las ventanas están abiertas porque las luces de las velas o de las llamas del aceite tienen que dar a la calle e iluminar a los que están afuera. Como estuvimos viendo, curiosamente se transformó la tradic
ión y ahora todos vemos lo que sucede adentro: los que no tienen mucho que comer, los que necesitarían una sala nueva, los libros que la gente lee, la decoración interna, etc. Es muy interesante porque nos permite ver los interiores de las casas.
En las fotos podrán ver a Dafna de México y Dena de Estados Unidos con quienes comparto el programa, además de Jaguit, quien es la coordinadora del programa y quien insistió en la visita.
El país estaba de fiesta y a nosotros sólo nos dieron un día de descanso. Januká acabó y ahora a prepararse para el último jalón en los estudios.